El agradecimiento de la grulla

Érase una vez que había un joven leñador. Cuenta la leyenda que un día, cuando se encontraba cortando árboles en el monte, encontró una grulla que tenía una flecha clavada en la espalda. Él la arrancó y curó a la grulla.

Unos días después de ese día, una joven hermosa fue a su casa y le dijo: “Por favor, quiero que te cases conmigo”. Al principio él la rechazó por ser pobre pero ella se lo pidió varias veces así que al final él la aceptó.

Un día ella empezó a tejer y le dijo: “No me mires por ningún motivo mientras esté tejiendo”. Después de que él esperara un buen rato fuera de la habitación, ella salió un poco más delgada y cansada. Ella le dijo: “¡Véndela para ganar dinero!”. La hermosa tela fue vendida a un precio muy alto, por eso él le pidió que tejiera más y más, y así se hizo cada vez más rico.

Otro día ella le dijo: “Esta será la última vez que teja, si sigo tejiendo moriré”, y empezó a tejer. Él quería saber el misterio de la belleza de la tela, así que entró en la habitación silenciosamente. Había una grulla muy delgada, con pocas plumas, tejiendo con su pluma. Ella le dijo tristemente: “Te rogué que no miraras, soy la grulla que salvaste. Vine para agradecértelo pero debo irme ahora porque me viste tejer”. Y la grulla se fue volando, llorando desconsoladamente.

Kaori Suzuki

Autor entrada: EINerja

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